ETIENE LAVIGNE VE SEGURA LA CARRERA POR ENCIMA DE CAMBIOS POLÍTICOS

Por el equipo vision el 1/17/2011 02:48:00 p. m.

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Lavigne quiere que el Dakar siga en Argentina pero que también incorpore nuevos países.



“A NINGÚN GOBIERNO LE CONVENDRÍA
NO APOYAR AL DAKAR”



Mucho se habló y se habla de cómo será la edición 2012 del Dakar y sus posibles modificaciones en su recorrido. Poco o nada, en cambio, se detuvieron las evaluaciones futuras en recordar que en el año que transcurrirá entre la recientemente finalizada edición de la carrera y la próxima habrá elecciones presidenciales en Argentina. Un dato no menor conocido el decisivo apoyo que con aportes de 7.000.000 y 5.000.000 de dólares, hizo en las últimas dos ediciones el Gobierno Nacional, según propio reconocimiento y también el gran respaldo institucional que le dio por intermedio del Ministerio de Turismo.

¿Qué pasará con el Dakar si se diera un cambio de gobierno? ¿Seguirá interesando a una teórica nueva conducción del país? Todo parece indicar que nada cambiará porque la continuidad de la carrera, que es un hecho, se definirá a fines de febrero con las actuales autoridades que en caso de cesar en sus funciones, recién lo harán en pleno diciembre, es decir unos veinte días antes de largarse el Dakar. Esto significa que, lo quiera o no lo quiera, un posible nuevo gobierno, se encontraría con el Dakar ya armado.

“No nos imaginamos que a otro gobierno no le interese seguir con un evento tan exitoso como es el Dakar” señaló el licenciado Leonardo Boto, coordinador de la carrera y secretario ejecutivo de InproTur. El funcionario contestó sólo ante la insistencia de la pregunta de Visionauto, porque lejos está de pensar en un cambio de gobierno tras las elecciones presidenciales del mes de octubre. Por eso aseguró que “tenemos Dakar para rato, porque además Etiene Lavigne me dijo que Argentina es la casa del Dakar en Sudamérica…”

Y qué dijo Lavigne, director de Amaury Sport Organisation, la empresa organizadora del Dakar, ante la misma inquietud. Casi en sintonía con Boto, minimizó la alternativa y defendió su negocio, argumentado con su gesto desconfiado y su castellano con acento francés que “a ningún gobierno le convendría políticamente no apoyar al Dakar porque iría contra el gusto popular. Pienso que aunque querría no podría hacerlo, ya que la gente lo presionaría y el gobierno no resistiría semejante presión”. ¿Será para tanto?


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